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Lo Sublime Tecnológico

Mona Hatoum. Corps êtrangerExtracto de algunas consideraciones de Piedad Solans para la revista Lápiz en su ar´ticlo Lo sublime tecnológico.
Las representaciones del cuerpo en la era electrónica destacan, con frecuencia, por estar sometidas a un proceso deconstructivo del cuerpo que lo fractura, disloca y distorsiona, no hay penetración hacia le misterio sino dispersión, planitud y frivolidad mediática.
El cuerpo, en la postmodernidad, no es el último refugio de la autenticidad, como ocurría en los años setenta, sino el sostén privilegiado de lo artificial, lo simulado, lo agresivo, es decir, de los aspectos dominantes en una sociedad rehén de la industria de las imágenes, de la informática y aunque de manera más reciente, de la genética.
Para Piedad Solans, nos hallamos con el hecho de que muchas obras postmodernas a partir  de los años 80 especialmente de los años 90, hunden sus raíces en un sentimiento de lo inefable religioso. La luz penetra el cuerpo, invade sus orificios y entresaca esas video visiones de un interior que durante siglos fue magia, prohibición o misterio, pueden usarse para estos fines procedimientos médicos.
Las nuevas identidades que se trazan en estas zonas aparecen iluminadas por una nostalgia de lo sublime. A pesar del compromiso del arte ateo, antropológico y revolucionario del siglo, la mirada conserva unos referentes simbólicos y una  cosmovisión en la que subyace el discurso mítico-religioso que se traduce económicamente a los circuitos de la tecnología por medio de anuncios televisivos con aura en los objetos presentados o los objetos con dimensiones cósmicas: Movistar, etc.

Vemos como ejemplo la obra de Mona Hatoum Corps ètrager de 1994, esta instalación, tiene todos los ingredientes místicos reciclados en la tecnología, vemos un cilindro blanco que circunda la sala tubular donde se proyecta un video circular en el suelo, en el cual se van viendo y moviendo las imágenes del interior del cuerpo que una cámara proyecta lentamente.
Emite al recinto sagrado de un templo donde el fiel espectador parece asistir a la revelación de los misterios.  Endoscopios, coloscopios, y cámaras moviéndose de la piel al interior del cuerpo, filman el paisaje sorprendente de nuevas dimensiones de la identidad humana y se muestran como si el arte, a través de los instrumentos científicos, pudiera desvelar los misterios de un cosmos que existe más allá de nuestras limitaciones sensoriales.