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La Prostitución Sagrada

Hierodule. Escultura Abstracta EfímeraPor Rosario Gómez
Extracto de varios artículos publicados en diversos blogs, cuyo objetivo es facilitar fuentes referenciales sobre el tema y una breve introducción a mi trabajo de arte efímero titulado Hierodule, una abstracción sobre el tema realizado en la puerta de una Iglesia cristiana.

En Grecia, en la antigüedad clásica, había prostitutas, los pueblos conocían la prostitución hospitalaria, concesión de mujer al huésped de paso, que tenía razones místicas y la prostitución sagrada, destinada a liberar las misteriosas potencias de la fecundación en provecho de la colectividad. Herodoto, informa que en el s. V a. C cada mujer de Babilonia debía entregarse por una vez en su vida a un hombre extranjero en el templo de Militta por el precio de una moneda que entregaba al tesoro del templo, luego de lo cual volvía a casa a vivir castidad. Luciano en el siglo II, a.J.C., también describe el mismo rito, pero esta vez en la ciudad de Biblos en el Líbano, en un templo de Astarté.
Las descripciones de actividades sexuales son comunes en los glifos y relieves de los siglos del período dinástico temprano, con posiciones eminentemente simples, durante el período dinástico acadio tenemos que estas escenas tienen lugar en una cama con las patas en la forma de patas de leones, con varias otras figuras como testigos en una especie de banquete, por lo que se deduce que debe tratarse no de un acto privado sino del matrimonio sagrado (hierogamia sacra). Del principio del II milenio hay placas de terracota cocida que representan escenas de actividades sexuales y otros que representan órganos genitales femeninos y masculinos que deben ser amuletos.
Durante el período asirio se representa el acto sexual, con la mujer siempre recostada en un altar, en los relieves y plaquetas, estas figuras deben representar no la hierogamia sacra sino otra forma de adoración sexual, probablemente lo que se ha llamado prostitución sagrada. Muchas de estas plaquetas y figurillas se han encontrado en el Templo de Assur, claro indicio del carácter sagrado del acto sexual que rapresentan. En cuanto al carácter compasivo del rito, las prostitutas se llaman también “las compasivas” , teniendo piedad de ...“toda la raza humana”, según dicen que dijo alguna vez María Magdalena la prostituta de los Evangelios. El significado de esa “compasión” se define como la pasión compartiendo la emoción, emoción que parece ser tan vieja como la humanidad misma.
Siendo tal vez derivado de la figura de Diosa Madre, al mismo tiempo generadora y nutricia, es decir que se ocupa del bienestar físico def hombre y de un bienestar más sutil aún, el bienestar psíquico. La prostitución religiosa se ha perpetuado hasta nuestros días entre las almeas de Egipto y las bayaderas de la India, que constituyen respetadas castas de bailarinas y músicas, pero paulatinamente, tanto en Egipto como en la India, como en Asia occidental, la prostitución sagrada se transformó lentamente en prostitución legal, pues la clase sacerdotal encontraba en ese comercio una manera de enriquecerse. Entre los mismos hebreos había prostitutas venales jóvenes hospitalarias para con los extranjeros, el dinero se destinaba al culto y a los sacerdotes e indirectamente a su mantenimiento.
Se crearon en Atenas los dicterions cerca del templo de Venus con mujeres asiáticas, eran reconocidas tan necesarias como si fuesen lugares de asilo inviolables. Las cortesanas sin embargo, son tachadas de infamia, no tenían ningún derecho social y sus hijos no tenían la obligación de alimentarlas, debían llevar un vestido especial de telas abigarradas, ornado de ramos de flores y teñirse el pelo con azafrán. Además de las mujeres encerradas en dicterions, había también cortesanas libres a las que se puede agrupar en tres categorías:
Dicteriadas: Análogas a las mujeres con cartilla de hoy. Se encontraban entre las liberadas o las hijas griegas de las clases bajas y explotadas por los proxenetas, llevaban una existencia miserable.
Auletridas: bailarinas y tocadoras de flautas. Llegaban a enriquecerse a menudo gracias a sus talentos musicales, la más célebre fue Lamia, amante de Ptolomeo en Egipto y después de su vencedor, el rey de Macedonia Demetrio Porciolete.
Hetairas: Semimundanas que procedían generalmente de Corinto, que tenían vinculaciones oficiales con los hombres más destacados de Grecia y desempeñaban el papel social de las mujeres de mundo modernas. Se sabe que muchas quedaron unidas a la gloria de sus amantes. Como disponían libremente de sí mismas y de su fortuna y eran inteligentes, cultas y artistas, eran consideradas como personas por lo hombres que se encantaban con su trato. Así como se escapaban de su familia y se colocaban al margen de la sociedad, también se escapaban del hombre, podían entonces presentarse como sus semejantes e iguales. En Aspasia, en Friné y en Lais, se afirmaba la superioridad de la mujer liberada sobre la honesta madre de familia.
Cuentan que Afrodita, diosa del amor, nacida de la espuma que se levantó del mar cuando el miembro descomunal de Urano fue prolijamente amputado por Cronos, tenía en Corinto el templo más extraordinario del que se tenga noticias.
Allí vivían las Hieródulas, las Siervas Sagradas del Amor, cuyo número, invariable, ascendía a mil hermosas mujeres. Todas ellas practicaban la llamada prostitución religiosa o prostitución ritual.
Cuando el cristianismo revisó el pasado descubrió que los templos de Afrodita en Corinto y Erice podían resultar seductores para las almas pecadoras, de modo que adornaron su revisionismo con severas acusaciones de prostitución y otras operaciones escandalosas. Sin embargo, la verdadera historia de las Hieródulas persistió en algunos pocos historiadores clásicos, que relatan con asombro el ejército de bellezas de Afrodita, aquellas mil deidades terrenales, extravagantes y oficiosas, cuya labor principal consistía en expander el reino de la Diosa en el áspero corazón de los hombres.
Entre estas mujeres estaba Eugea, descrita por Pausanias como la más bella y encantadora de las siervas de Afrodita en Corinto. Su gracia y técnica eran tan extraordinarias que los hombres más ricos de Grecia y el Cercano Oriente se acercaban al templo sólo para morir en sus brazos.
Según la interpretación de Richard Withmond, en su libro "El retorno de la diosa", obedecían sólo a las fuerzas extáticas de su naturaleza y ofrecían su poder purificador a los suplicantes.
Respecto a las Hierodulas, prostitutas sagradas, se sabe que la influencia de los sumerios sobre ellas fue mucho más destacada que la de Egipto y se extendió por toda Mesopotamia y Asia Menor. El templo de Jeová tenía sus hierodulas, las gedesots, aunque fue una práctica poco importante entre los hebreos, antes del regreso de Egipto, tenían a las quedeshas (podían ser comparadas con las hierodulas de la clase alta). Tenían un cariz de santidad y en los templos en que se imploraba a Dios la fecundidad, se entregaban a uno o varios hombres.
Según Deena Metzger, psicoterapeuta de los Ángeles, poetisa y escritora, en algunas tribus nativas americanas, existe una mujer a la que se forma en el arte de la sexualidad para iniciar a los muchachos durante la pubertad en los secretos del cuerpo femenino, la mujer de fuego. También hay un hombre de fuego y son venerados como maestros de lo sagrado. A esta sexualidad nativa sagrada se le llama Quodoushka. La mujer de fuego tenía una precursora en el mundo antiguo, la Quedishtu o Hierodule que facilitaba el acceso a lo sagrado antes de que el patriarcado se convirtiera en la esfera del poder. Históricamente, todas la mujeres cumplían esta función en el templo, en ocasiones por períodos tan largos como un año.
En Sumeria, Mesopotamia, Egipto, Grecia, existían los templos de las prostitutas sagradas, la sexualidad allí era sagrada. La prostituta original era una sacerdotisa, los guerreros y soldados tras el combate acudían a ella, la no contaminada. Se asocia con varias diosas, Hathor, Anath, Astarté, Asherah. Según Patricia Monaghan, en el libro  Las diosas y heroínas, Astarté significaba literalmente la del útero. El atributo esencial de la sexualidad en este contexto era la oración, pero no es de extrañar que, desde el principio, los primeros patriarcas, los sacerdotes de Judea e Israel, los profetas de Jeová, todos ellos condenaron a las prostitutas sagradas y el culto a las diosas porque contradecían la hegemonía que el sacerdocio requería.
 
Withmond, Richard. El retorno de la diosa