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Berlín_Cementerio Judío de Weibensee

Flirck. Fotografías de Rosario Gómez
Nosotros, un grupo de visitantes, la mayoría de la asociación Tarbut de Lleida (España) para la defensa del pensamiento hebreo, llegamos a visitar este singular cementerio en otoño, en un día lluvioso y realmente resultó una experiencia inolvidable pasear entre una vegetación tan exuberante. Cientos de tonos verdes matizados por el agua de la lluvia, aportaban al ambiente misterioso un gran brillo y un gran contraste con el negro de las tumbas. Es un lugar ideal para aprender a identificar los apellidos judíos y tomar consciencia del origen judío de algunos relevantes personajes históricos o de actualidad. "Cohen, Liebermann, Hitchcock, Abramovitch, Loewe, Marx.."

El cementerio Judío de Weißensee. Está protagido por la UNESCO, destaca por su belleza romántica, con tumbas colocadas entre una exuberante vegetación. Nada más traspasar la verja, mientras el visitante se pone sobre su cabeza, como signo de respeto, la Kipá judía que se le presta a la entrada, se encuentra la siguiente inscripción: “Aquí estás de pie en silencio, pero cuando te vuelvas no te calles”. Es una apelación a no permanecer de brazos cruzados ante el odio racial o la discriminación, con el fin de que no vuelvan a producirse más holocaustos.

El escritor germanoriental Heinz Knobloch nos advertía en 1970 de que “A este cementerio no se debe ir en tiempo nuboso. No debe ser crepúsculo ni haber ninguna lluvia. El sol debe radiar. Lo mejor es ir en temprano verano, cuando se saborea en el propio cuerpo qué cálido y luminoso puede ser tras un invierno y una primavera lluviosos”. “En ese cementerio no luce el sol. Lo esconden las copas de los árboles y los miles de jóvenes troncos y retoños que crecen de las descompuestas sepulturas, salvajes entre las derribadas y destrozadas lápidas, usuradas por la hiedra”. Algunos visitantes afirman que es cierto, que cuando el sol del verano se filtra entre las hojas de los árboles se crea una atmósfera única que tinta de sepia el aire que envuelve las envejecidas tumbas.

HISTORIA

Berlín Jüdischer Friedhof Weißensee es el Cementerio judío localizado en Berlín en el barrio de Weißensee. Es el segundo cementerio judío más grande de Europa, cubre aproximadamente 42 hectáreas y contiene aproximadamente 115.000 sepulcros. Fue diseñado por el renombrado arquitecto alemán Hugo Licht en el estilo italiano de Neorrenacimiento y se inauguró según algunas fuentes en 1827, pero se cita la fecha de 1880 com más segura, cuando miles de judíos emigraron desde otras zonas de Europa huyendo de la violencia antisemitas. Ante esta avalancha, la comunidad judía de Berlín consiguió la cesión de estos terrenos para crear un nuevo cementerio que pudiera cubrir sus crecientes necesidades mortuorias.

Fue construido fuera de los límites de Berlín, cuando quedó pequeño el de la Große Hamburger Straße. Saturado en 1880, aún hubo después enterramientos para miembros de familias allí sepultadas. Fue el caso del compositor musical Giacomo Meyerbeer, del editor Leopold Ullstein y del pintor Max Liebermann. El entierro de éste se produjo en 1935, cuando los nazis ya habían profonado el lugar.

Con la subida de Nazismo la mayoría de los cementerios judíos en Europa fueron destruidos, pero milagrosamente este lugar sobrevivió, aunque se estima que 400 sepulcros podrían haber sido destruidos por el bombardeo aliado.

Durante la Gran Guerra, el cementerio fue descuidado y muchos de los sepulcros fueron desatendidos porque la mayor parte de judíos fueron asesinados o habían huído del  Holocausto, se llenó de malas hierbas. En 1942 el Tercer Reich convocó la llamada "acción de los metales" con la que pretendía reanimar su industria armamentística y hacer frente a las dificultades de suministro de materias primas. Las tabernas ofrecieron los tubos metálicos de sus espitas de cerveza, las amas de casa llevaron sus cacerolas de cobre y las iglesias sacrificaron las campanas, pero en el cementerio judío nadie pidió permiso. Las cadenas ornamentales y las placas conmemorativas de hierro y de bronce fueron arrancadas a la fuerza de las tumbas.

Después Segunda Guerra Mundial, Los judíos de todas las partes de Berlín continuaron utilizando el cementerio hasta 1955; de 1955 hasta la reunificación, solamente la pequeña comunidad judía de Berlín del este lo utilizó.

En los años 70 que se pretendía construir una autopista y destruir el cementerio, pero se mantuvo gracias a la gran resistencia de la comunidad judía.

Sobre algunas de las tumbas hay  pequeñas piedras de todo tipo,  parece ser que para los judíos la piedra conserva parte del espíritu del que la ha tenido en la mano y ha orado con ella. Así, al dejar la piedra sobre la tumba, se acompaña al difunto y se deja constancia de nuestra presencia a través del guijarro.

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