Moda y Estilismos

SEDUCIR ES MORIR COMO REALIDAD Y MODELARSE COMO ILUSIÓN (BRAUDILLARD)

Como ya he apuntado en el apartado de Culto al Cuerpo, Foulcault en su Tecnología del yo nos plantea la idea de proyecto de construcción del yo en el que el cuerpo funciona como eje articulador de la identidad social, los mecanismos de poder se han introducido en él. El cuerpo llega a ser metáfora del orden social y político mediante el cual se representan y comunican reglas y límites. La manera en que lo percibimos depende de los mecanismos de la construcción simbólica porque le damos sentido mediante nuestra mirada cultural. Aquí se puede adoptar una posición crítica en el sentido de que, en las sociedades capitalistas, la publicidad ayuda a construir un modelo social excluyente y que tiene como reflejo el cuerpo humano. Gran parte de los cuerpos en escena son apolíneos, se rinde culto a la belleza y juventud corporal y se imponen estándares cuestionables de lo que es y no es conveniente, tratando de anular nuestras razonables concepciones mentales, en favor del lucro comercial.

En un sentido positivo,  la búsqueda de la figura ideal ha propiciado a lo largo de la historia desarrollos estéticos muy interesantes en torno a la moda y actitudes diferenciales en torno a la apariencia corporal en favor del individualismo y la creatividad. El cuerpo es objeto de culto y nos transmite emociones que recogen simbolismos profanos y sagrados, como en el caso de los peinados rafstarian (Muchos rastafaris atribuyen sus rastas como una dedicación y pacto con Dios, que llaman "Jah",  una abreviación de la divinidad judía "Jehová") o en la visión  peculiar de tatuajes con simbolismos alquímicos o religiosos. La constante experimentación vanguardista de nuestros modistos y estilistas, ayuda a ampliar los límites perceptivos de nuestra civilización y nuestros horizontes emocionales convirtiéndose así en una seductora fuente de riqueza cultural de culto.